Dicen que los directores de cine son personas muy egoístas, que primero ellos y su película y después (si hay tiempo) todo lo demás, y que utilizan el mismo principio cuando de reconocimientos se trata.

Yo soy de los que piensa que el audiovisual al ser un trabajo colectivo y no individual como tal debe ser tratado, tanto pa’ lo bueno como pa’ lo malo, y que el resultado de una película es responsabilidad de todos los involucrados pero que no siempre se le reconoce o se le echa la culpa a todos los responsables.

Son muchos los directores que piensan que es suficiente con aquella retórica frase el día del estreno: «Gracias al equipo técnico, sin ellos hubiera sido imposible», y son pocos los productores que cuidan al máximo el tema de los créditos en las películas, inclusive existen ejemplares de productor o jefazos que son capaces de sacar intencionalmente a un trabajador de los créditos por simple capricho o alguna bajeza humana.

Recuerdo cómo fuimos señalados por algunos en el momento de estrenar Miranda Regresa, ya que los créditos finales eran “muy largos” y hasta algunos tildaron aquello de “chorizo”,  y la verdad es que allí estaban todos los que de una manera u otra participaron en esa producción, choferes, personal de seguridad, asistentes administrativos, abogados, coordinadores, personal de limpieza, toda la nómina de La Villa del Cine estaba no solo en esa película, sino en todas las otras que hizo la casa productora ya que la visión era que los créditos representan al menos ese pequeño  gesto de reconocimiento que se le puede dar al trabajador.

Entre los directores que saben lo que significa esa pequeña mención recuerdo en este momento a 2  quienes de maneras distintas dejaron ver su interés en el tema, uno es Luis Alberto Lamata en Miranda Regresa quien oportunamente pidió a La Villa del Cine que el crédito de Dirección de Arte fuera compartido (al inicio de la película) entre más de 5 personas, siendo el Director de Arte oficial solo uno de ellos, he allí por parte de Luis Alberto un gesto a la labor de todos estos compañeros, igualmente fue ese mismo Luis Alberto quien al recibir un premio en metálico por esa película supo compartirlo con todos los directores de área de manera oportuna y sin hacer ningúno alarde de ello.

Por otro lado recuerdo a Efterpi Charalambidis quien se dedicó fervientemente a armar ella misma el listado de créditos de Libertador Morales, El Justiciero. Así como recuerdo que el día del estreno de la película en La Plaza de los Museos chuleta en mano agradeció de manera unipersonal (con nombre y apellido) a la mayoría de los trabajadores, tanto así que el pequeño discurso de Efterpi fue más largo que lo que duró la proyección de la película, ella inclusive con cierta gallardía  si se quiere, reconoció el trabajo de algunos compañeros con quien no se llevó del todo bien durante el desarrollo de la producción.

Pienso que jamás será suficiente lo que digas o hagas para reconocer el duro trabajo del equipo humano y  el aporte de sus familias quienes en ocasiones tienen que forzadamente separarse por semanas de sus seres queridos  o bien soportar las largas jornadas de trabajo que prácticamente hacen invisible durante mucho tiempo a esa madre o padre de familia,  quien más allá de un salario lo hace por pasión y pensando finalmente que ese esfuerzo será reconocido, al menos al final de la película.

Venga mi agradecimiento a todas y todos aquellos que alguna vez han colaborado con su trabajo al desarrollo de una producción, sea cual sea, y a todas aquellas «cabezas visibles» como Luis Alberto y Efterpi que saben que más vale un merecido reconocimiento que un sobre con muchas horas extras!