Individuo responsable, completamente o en parte, de la escritura de un guion cinematográfico en sus diversas fases. A veces una sola persona se encarga de todas, pero lo más frecuente es que intervengan varias en el desarrollo del  guion. Hubo una época en la que cada uno de los grandes estudios de Hollywood poseía su propia nómina de guionistas, con individuos especializados en determinados temas o, incluso, en ciertas fases del desarrollo del guion. De ahí que nunca pudiera saberse con certeza quién era el verdadero responsable de muchos guiones y que, hasta fecha reciente, el papel del guionista fuera a menudo ignorado por la crítica. Sin embargo, la crítica «autorista», que considera al director como el auténtico creador de la película, y, por lo tanto, su «autor», ha provocado gran confusión sobre el  tema. Un caso aún no resuelto es el debate crítico sobre hasta qué punto el guion de Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) corresponde a Orson Welles o a su guionista, Herman J. Mankiewicz. La mayor parte de las veces la suerte del guionista no resulta envidiable: aunque bien pagado, normalmente trabaja en una posición subordinada, y debe soportar las críticas y rescrituras de los productores, de los directores y hasta de los actores.

Un gran número de directores importantes han escrito o escriben sus propios guiones, en solitario o en colaboración, como Eisenstein, Stroheim, Renoir, Bergman, Antonioni, Huston, Wilder, Coppola y Woody Allen. También ha habido guionistas extraordinarios que han dejado su huella en las películas que han escrito, como Anita Loos, los hermanos Herman y Joseph L. Mankiewicz, Ben Hecht, Donald Ogden Stewart, Nunnally Johnson, Robert Riskin, Ernest Lehman, Charles Brackett, Dalton Trumbo, Paddy Chayefsky, Robert Towne y Ruth Prawer Jhabvala. Asimismo, ha habido novelistas de primera línea que han escrito para Hollywood, como William Faulkner, John Steinbeck y F. Scott Fitzgerald, y dramaturgos notables, como Robert Sherwood y Neil Simon. El largo camino que lleva hasta la conclusión del guion técnico empieza con la opción o la compra de la propiedad o de la idea descrita en un breve resumen o sinopsis. Si el desarrollo del proyecto parece factible, se contrata a un escritor, que puede o no llevar el trabajo hasta su conclusión. El primer paso es la escritura de un «tratamiento», breve sumario o resumen de la forma en que el guionista trataría la historia propuesta, que incluye los principales personajes y acciones, especificaciones de las localizaciones, sugerencias para el desarrollo de los personajes, la trama y su traslado a la pantalla. Si el estudio y el productor aprueban el tratamiento, la siguiente fase es la escritura de un argumento, que narra toda la película, seguida de un desglose, que divide la historia en escenas individuales. Con o sin estas fases, el proceso continúa con la escritura del primer borrador del guion literario, que incluye todas las escenas, los personajes, el diálogo y la acción, así como un mayor número de indicaciones generales y técnicas. Desde este punto, el guion literario se revisa varias veces con ayuda del director y quizá del productor. Puede contratarse a otro escritor para que se encargue de la revisión o para ayudar a resolver ciertas dificultades. Cuando el guion técnico final queda concluido, contendrá todos los ángulos y movimientos de cámara, pero la cantidad de tales indicaciones dependerá del director, pues muchos cineastas prefieren trabajar los planos durante el rodaje. En los guiones  para documentales, las especificaciones de cámara  suelen indicarse en una columna aparte. En la medida en que el guion terminado, a pesar de su importancia, debe convertirse en una película, sólo puede considerarse como un anteproyecto del producto final. Durante el rodaje, sea entre dos sesiones o incluso en el propio decorado, se introducen cambios en el guion; el director, por otra parte, debe tomar decisiones ajenas a él, concernientes a los detalles de las interpretaciones de los actores, y debe tomar junto al director de fotografía decisiones relativas a la cámara y a la iluminación. Cuando el rodaje ha concluido, la versión final de la película sólo llegará tras una considerable labor de montaje. Cuando el filme está listo, se prepara un guion de continuidad (esta labor, generalmente, no la lleva a cabo el propio guionista, pero está basada en su guion literario), que da una transcripción de la película lo más ajustada posible a su forma final. En este guion se encuentran especificados los planos, las posiciones de cámara y las transiciones, así como la acción, el diálogo y el sonido. Algunos de estos guiones de películas importantes o de directores de primera línea llegan incluso a publicarse.

Fuente: Diccionario Técnico Akal de Cine